La organización pyme
Dentro del universo productivo y comercial existe una diversidad de
escalas y tipos de empresa. Por lo tanto, existe también una gran
variación en cuanto a la forma en que los distintos agentes se relacionan e interactúan.
Algunas empresas tienen diversos departamentos internos que cumplen tareas específicas. Otras cuentan con muy pocas personas que
llevan a cabo varias tareas en forma simultánea.
A la vez la empresa puede concentrar las actividades productivas,
sin tomar contacto con el entorno más que para colocar sus productos o brindar sus servicios. O por el contrario, depender en gran
parte del trabajo o los productos de otros núcleos productivos.
Pueden recabar la información necesaria para el desarrollo o la
mejora de productos de fuentes especializadas o generarla a través
de la investigación interna.
Como todo proceso social, el diseño estratégico orientado a la innovación necesita una estructura que organice estos flujos de acción e
información y que regule las relaciones internas y externas de la
empresa. No una estructura rígida e institucionalizada, sino más bien
una división de tareas. Una forma de organización ágil y dinámica que
pueda adaptarse a las exigencias de la cultura innovadora.
Si queremos analizar esta mecánica de funcionamiento podemos
ordenar las actividades y las personas que las realizan en tres
niveles operativos:
El núcleo pyme
Los agentes externos especializados
El mercado
Dentro del núcleo pyme situamos todas las personas, áreas y actividades de la empresa que se llevan a cabo puertas adentro. Realizamos
una introspección para entender la organización interna y los flujos de
información. Observamos cuáles son los sectores que tienen más
peso dentro de la empresa, en relación con los procesos de proyección y producción de un producto o servicio: quiénes toman las decisiones, quiénes centralizan la información y quiénes la difunden.
Cuáles son los puntos de contacto con el exterior y cuál es la relación
en el interior. Cómo se genera la información y el conocimiento interno y cómo se canaliza la información y el conocimiento externo.
En el segundo nivel miramos desde la empresa hacia afuera.
Analizamos todas las instituciones, empresas y personas con las
que la empresa tiene relación directa o indirecta: consultores, contratados, instituciones de desarrollo científico y tecnológico, organizaciones educativas y gubernamentales, empresas asociadas o
proveedores, etc. Cuáles son las principales fuentes de información, financiamiento, materia prima, tecnología, etc. Observamos
cuál es la relación que los une, qué se obtiene de cada una de ellas
y qué se aporta a cambio.
En el tercer nivel es donde la empresa y sus productos toman contacto
con el consumidor y con los competidores: el mercado. Observamos a
nuestros clientes directos: aquellos a los que proveemos de un producto o servicio sin intermediarios. También vemos al consumidor final,
que es aquel a quien finalmente está destinado el producto, sean
empresas, comercios o personas físicas. Analizamos cómo se relacionan
entre sí y cuál es la conexión con nuestra empresa.
Dentro de este mismo esquema de organización podemos ver cuá-
les son los roles que cumplen los diferentes agentes, sus capacidades y perfiles profesionales, de qué manera se insertan en el sistema productivo y qué impacto tienen en el producto final.
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